QUÉ NOS DEFINE
“La
discapacidad no te define; te define cómo haces frente a los desafíos que la
discapacidad te presenta.”
-Jim Abbott-
Los niños con diversidad
funcional, no necesitan compasión, necesitan actitudes ante
ellos de naturalidad, cariño y comprensión.
A
nadie le gusta que otra persona lo examine con una mirada compasiva.
Una mirada compasiva puede darse con toda la buena intención del mundo, pero en realidad
puede estigmatizar y desvalorizar a la persona que
tiene delante. Cuando nos miran con compasión por
un defecto físico, por una situación económica dura o por habernos equivocado,
nos sentimos peor; pensamos qué habremos hecho tan mal para causar esa lástima.
El niño y su familia pasan por un sinfín de
situaciones estresantes que pueden serlo menos si perciben a su alrededor un
buen apoyo social de calidad, en el que se
sientan arropados y comprendidos.
A veces los padres caen en la desesperanza, no
saben canalizar todo el esfuerzo, este debe enfocarse en reforzarle, motivarle
o simplemente acompañarle en su condición. En ocasiones, se encuentran
demasiado cansados, quizás la crianza es
más dura de lo que les contaron y las circunstancias personales no ayudan.
Es importante recordar que desde su nacimiento, esta personita ha venido al mundo deseoso de cariño y de experiencias junto a los que le rodean. La vida para ellos es complicada, y contar con un cariño incondicional le ayudará a caminar firme. Por
lo tanto reafirmar el amor y cariño por medio de besos, palabras o
miradas de atención, se lo harán saber.

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