Cuando la familia se entera de que hay un
miembro con alguna diversidad funcional se debe construir alrededor un equipo
de apoyo que esté estrechamente relacionado con diferentes aspectos del
desarrollo del niño. Se deben abarcar todos los aspectos con el fin de obtener
una intervención integral para que se dé el desarrollo adecuado de la persona
en todos sus ámbitos.
Entre las personas
que deben involucrarse a lo largo de la vida de los niños, están:
ü
Personal médico especialista para determinar el
diagnóstico (neonatólogo, neurólogo, oftalmólogo, otorrino, etc.)
ü
Personal médico de atención primaria (pediatras
y medicina general).
ü
Familiares del círculo más cercano y
relacionados con el núcleo familiar.
ü
Los docentes relacionados con el estudiante que
a su vez refieren a:
ü
Los docentes de servicios complementarios para
el aprendizaje.
Desde este punto de vista es necesaria la intervención
de un psicopedagogo que pueda determinar además de las dificultades que pueda
tener el niño en el proceso educativo, las habilidades y los apoyos necesarios
para potenciarlas y proponer estrategias integrales y oportunas para que el
proceso de aprendizaje sea adecuado a las características propias del niño.
Específicamente
a la hora de brindar un diagnóstico es necesario:
ü
Garantizar que la primera noticia se proporcione
de manera presencial, en entorno físico apropiado y dedicando el tiempo
necesario. Para ello se deberá identificar el profesional o profesionales
responsables de comunicar a los progenitores o representantes legales el
resultado de la prueba diagnóstica realizada, así como de cualquier información
conexa o relacionada.
ü
La primera noticia se debe dar tan pronto como
sea posible, para que los progenitores o representantes legales puedan tomar la
decisión dentro de los plazos establecidos, si los hubiere. De igual manera en
caso de un diagnóstico confirmado, salvo en casos en los que la situación del
progenitor/a directamente afectado/a obligue a esperar.
ü
En el caso de un diagnóstico postnatal, es
conveniente que al dar la primera noticia esté presente el niño o niña, en
brazos de los progenitores y facilitando el intercambio y el contacto afectivo
entre ellos, para que la atención de estos se centre en la persona, y no en la
diversidad funcional.
ü
Asegurar que la forma en la que se proporciona
la información es accesible y adecuada a las necesidades de comunicación de la
persona o personas que la reciben, de tal forma que esta sea clara y útil para
lograr una correcta comprensión de la misma.
ü
Garantizar que la información proporcionada sea
objetiva, neutra y sin sesgos o prejuicios, en especial discapacidad que se
está informando con el fin que sea más sencillo para los padres o encargados
tomar una actitud positiva.
ü
Orientar hacia un apoyo profesional y emocional
a los progenitores o encargados del
menor desde el mismo momento en que se comunique el indicio o prueba de la
presencia de una discapacidad o diversidad funcional, teniendo en cuanta que
existen instituciones que pueden informar, intervenir proactivamente y validar
las habilidades y derechos de todas las personas por igual.
Debemos recordar que desde el punto de
vista de los derechos humanos, las oportunidades educativas, clínicas y
laborales sean las mismas, desde el principio tomando en cuenta que una persona
con diversidad funcional debe llevar una vida sin discriminación, disfrutando
de todas sus posibilidades.

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